HOMENAJE A EDUARDO GALEANO


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BREVE SEMBLANZA


El 13 de abril falleció Eduardo Galeano, escritor y periodista uruguayo comprometido con la realidad latinoamericana y los derechos humanos. Nació en Montevideo en 1940. Comenzó en el periodismo en la década de los sesenta. En 1973 fue encarcelado tras un golpe militar en su país. Poco después salió rumbo a Argentina, donde residió tres años. Se exilió en España desde 1976 hasta 1985, año en el que regresó a su país natal tras el fin del golpe militar y la vuelta de elecciones democráticas.


     Eduardo Galeano fue el defensor de “los nadies” o “los de abajo (es decir, las víctimas, los oprimidos, los ninguneados, los pobres, los marginados, “los que son aunque no sean”)  y las causas perdidas frente a la impunidad del poder y las injusticias. Reivindicó la dignidad del ser humano y soñó con un mundo que no existe. Por ello hizo de la denuncia su forma de vida. Por su compromiso y su calidad ha sido una de las grandes figuras de la literatura hispanoamericana de los últimos cincuenta años.

   Su prosa es crítica, lúcida, ácida, incisiva, satírica, pero a la vez está llena de humor, de musicalidad y de sugerencias poéticas.



TEMAS


Algunos de los temas que de modo habitual abordó en su producción periodística, ensayística y literaria son los siguientes:

    -violencia ejercida contra los discrepantes o rebeldes que se  enfrentan o sufren un poder injusto;

    -lucha de los oprimidos en pos de su emancipación;

    -el rechazo hacia la explotación a la que están sometidas los pobres  en América Latina y, en general, los marginados del Norte (negros, indios, chinos, chicanos...) de cualquier lugar  ante un Norte poderoso y opulento;

    -denuncia de cualquier poder injusto y, especialmente, de la  opresión del poder militar y paramilitar de los  regímenes no democráticos (especialmente en Uruguay y Argentina en la  década de los setenta);

    -crítica hacia la riqueza, el capitalismo feroz, la deshumanización, el  machismo, el militarismo, el racismo, el sociedad de consumo, la injustica de cualquier tipo;

    -revisión de la historia de América en la que denuncia los errores,  omisiones y mentiras de la “historia oficial” contada desde el     colonialismo;

    -la creación de un arte  y una literatura genuinos, más allá del mimetismo (es decir, copiar o seguir los modelos dados de  antemano) colonial;

    -defensa de la libertad y la comprensión intercultural entre países.

 


PREMIOS


   Además de varios nombramientos como doctor “honoris causa” por numerosas universidades (la de Veracruz, La Habana, El Salvador...), recibió numerosos premios: el Alba de las Letras en 2013, el American Book Award en 1989, el del Ministerio de Cultura de Uruguay en 1982, 1984 y 1986, el premio Casa de las Américas en 1975 y 1978.  Entre todos ellos, podemos destacar el premio Stig Dagerman, galardón muy prestioso en Suecia,  por estar “siempre y de forma inquebrantable del lado de los condenados, por escuchar y transmitir mediante la poesía, el periodismo, la prosa y el activismo”, según el jurado. Cuando recibió el premio, Galeano leyó el siguiente texto:































BIBLIOGRAFÍA SELECCIONADA


    En sus obras suele combinar la ficción, el periodismo, el análisis político, la historia, la poesía y el ensayo.  Destacamos las siguientes:

    1971: Las venas abiertas de América Latina (ensayo)

    1975: La canción de nosotros (novela)

    1978: Días y noches de amor y de guerra (novela)

    1982: Memorial del fuego (ensayo, poesía, narración)

    1989: El libro de los abrazos (narración)

    1990: Palabras (antología personal)

    1995: El fútbol a sol y sombra (ensayo)

    2008: Espejos (novela)

    2008: Patas arriba (ensayo)

    2011: Los hijos de los días (diario)

    2015: Mujeres (antología).



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“Querido Stig:

   Ojalá seamos dignos de tu desesperada esperanza.

  Ojalá podamos tener el coraje de estar solos y la valentía de arriesgarnos a estar juntos, porque de nada sirve un diente fuera de la boca, ni un dedo fuera de la mano.

   Ojalá podamos ser desobedientes, cada vez que recibimos órdenes que humillan nuestra conciencia o violan nuestro sentido común.

   Ojalá podamos merecer que nos llamen locos, como han sido llamadas locas las Madres de Plaza de Mayo, por cometer la locura de negarnos a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria.

   Ojalá podamos ser tan porfiados para seguir creyendo, contra toda evidencia, que la condición humana vale la pena, porque hemos sido mal hechos, pero no estamos terminados.

   Ojalá podamos ser capaces de seguir caminando los caminos del viento, a pesar de las caídas y las traiciones y las derrotas, porque la historia     continúa, más allá de nosotros, y cuando ella dice adiós, está diciendo: hasta luego.

   Ojalá podamos mantener viva la certeza de que es posible ser compatriota y contemporáneo de todo aquel que viva animado por la voluntad de justicia y la voluntad de belleza, nazca donde nazca y viva cuando     viva, porque no tienen fronteras los mapas del alma ni del tiempo”.